miércoles, 4 de enero de 2012

Nuevo año, nueva Loopoesia




2012 significa el cuarto año de proyecto loopoético. Y ha pasado de todo. Hemos transitado por cinco suites poéticas diferentes, una misa loopoética y este año pensamos ofreceros un show radicalmente distinto del que ya tenemos dos fechas fijas y de las buenas


13 de febrero de 2012- Teatre Llantiol, Barcelona

24 de febrero de 2012- Fnac Castellana, Madrid


Un gladiador en un confesionario en medio del desierto dará el toque de salida del nuevo proyecto que este año coordina, dirige y crea totalmente Jordi Corominas i Julián, encargado de poemas, músicas, audiovisuales y escenografía de Loopoesía, que como siempre, y de manera radical, será amor.



Loopoesía es amor

domingo, 4 de diciembre de 2011

Breve historia de Loopoesía en la Revista Excodra


Una breve historia de Loopoesía, por Jordi Corominas i Julián

Han pasado ya casi tres años desde que, sin saberlo, di rienda suelta a mi imaginación y concebí, con la colaboración de otros socios que suplían mis carencias, el proyecto multidisciplinar Loopoesía, que al representarse en un escenario se adecúa con lo teatral aun sin serlo. Durante todo este tiempo me he divertido mucho con varios factores internos y externos del show. Naturalmente lo que más me ha recompensado es todo el montaje que permite descubrir un sinfín de posibilidades basadas en la ausencia de límites desde un límite. Lo que más me ha disgustado, es hora de hablar claro, es la pasividad de determinado público sabelotodo y la suficiencia de personas que por no comprender solventaban el asunto con simplezas propias de la mediocridad que no piensa, de la ausencia de esfuerzo y la aceptación de la banalidad. Triste, porque uno en cualquier actividad que desarrolle debe ser exigente consigo mismo y aplicar tan importante factor a los demás. Mover la inteligencia, exigir pensamiento y lograr que una representación sea una explosión de ideas que dejen algo en la retina y la mente del espectador.


Otros, los más osados, han calificado el espectáculo de vanguardista e innovador. No seré yo quien defina lo que hago con esos adjetivos. Hace poco Gonzalo Suárez me comentó que al fin y al cabo cualquier acción más atrevida se resume en un deseo de vivir y enterrar lo anquilosado, respirar con normalidad con gotas de desafío. Es obvio que Loopoesía nace por un hastío de lo visto en el presente, del soberano aburrimiento de la solemnidad y unas formas de acercar la poesía al público mezquinas que perpetúan la idea del verso como un reducto minoritario repleto de temas manidos, lugares comunes que crían polvo y no avanzan. Tal visión de las cosas tiene un ligero punto de verdad que se consolida porque los agentes que podrían familiarizar al respetable con esta expresión literaria tampoco salen de su torre de marfil. No soy nadie para subsanar tal error, pero no negaré que parte de la motivación loopoética navega por un mar que quite miedos y propicie una mayor conexión, bien distante de lo elitista. Aquí podríamos entrar en contradicción, porque las mismas características del proyecto- con su mezcla de poesía, música, audiovisuales, danza, teatro y performance- indican altos vuelos, accesibles desde mi punto de vista para cualquier hijo de vecino que acepte el reto que propongo.




La estructura y su evolución: una historia de cambio y evolución sin freno.
Si quisiéramos montar una fábula legendaria sería justo explicar que Loopoesía arrancó un jueves de febrero de 2009 en el Bar Fantástico de Barcelona. Neill Higgins pinchaba y le propuse mezclar música para la suite Las Nocheviejas del Patriarca. Aceptó y desde aquel instante un torbellino de ocurrencias sacudió nuestras conciencias. Me pondría un traje violeta con una camisa rosa, me enfundaría una máscara blanca, decapitaría a una muñeca fascista, tiraría gominolas contra el público y gritaría Carmen en plena posesión diabólica además de insistir en ser Isabel la Católica. Ambas mujeres causaban furor y muchas personas coreaban sus nombres tras las actuaciones. Fue fantástico.


Sí, vale, de acuerdo. Así fue la primera ráfaga, que hubiera sido utópica de no ser por mi deseo de musicar Las Nocheviejas del Patriarca. En 2008 hilvané un poema río en 136 fragmentos, Paseos Simultáneos (Vitruvio, 2010) que sirvió de inspiración para una composición más corta que nació después de un paseo completamente narcotizado por Santa María de Palautordera. Las imágenes de los versos eran tan potentes y se encadenaban entre sí con naturalidad y parecían destinadas a ser absorbidas por la vertiente pionera del lirismo, la combinación de una melodía con los poemas. Si especifico este punto es porque la base esencial de Loopoesía, en todas y cada una de sus variantes, siempre han sido los versos, lo demás es un complemento que los refuerza y les da más energía.




El primer show fue el 14 de marzo de 2009 en La Cova de les Cultures. Duró quince minutos y recuerdo ser un vendaval descontrolado. Neill se puso una careta de tigre que compramos en una tienda de disfraces y el todo fluyó con imperfección. Por temor a la SGAE debíamos reducir los segundos de las piezas elegidas, de ahí el nombre Loopoesía, porque nuestra escasa pericia nos obligaba a seleccionar fragmentos que se convertían en delirantes bucles, y no precisamente de ricitos de oro.


Durante cuatro actuaciones épicas fuimos perfeccionando los engranajes. Incorporamos dos piernas de maniquí que me regaló una tendera del barrio. Enganchamos a los muros de los locales donde hacíamos la performance símbolos loopoéticos. Lady Di, Pericles, George Harrison, Paul McCartney fumado, la Duquesa de Alba y otras ilustres personalidades acompañaban nuestros pasos. Perpetramos nuestro crimen, algo ampliado en tiempo, por Barcelona y hasta en una librería de Cambrils, donde percibimos que éramos capaces de interpretar el show en un espacio minúsculo. No importaba el enclave, la clave era aprovechar al máximo sus recovecos y conquistarlos mientras sonaba nuestra apoteosis y servidor escribía en una libreta que desgranaba versos mientras mi voz congelaba el reloj.




Tras el show de la librería avanzamos un poco más. En invierno había parido otra suite, La balada del delineante, y la enlazamos con las Nocheviejas. Las dos juntas casaban bien, pero para potenciar más la propuesta modificamos la estructura e incorporamos proyecciones audiovisuales. La obra arrancaría con La balada del delineante, nadaría durante diez minutos con un interludio donde participaría la bailarina Bettina Diamond y cerraríamos con las Nocheviejas con la decapitación de la muñeca en medio del bucle alucinado de A day in the life+Wagner. A diferencia de lo que luego hicimos mis diálogos durante la actuación y los movimientos eran anárquicos, con un sentido diverso en función de mi estado de ánimo. Perdía dos quilos por show con tanto vaivén, y hasta me animé a tocar el piano con los pies. Durante el primer año puedo afirmar sin temor a equivocarme que toda la estructura fascinaba y no se entendía correctamente porque una porción de dadaísmo eclipsaba el significado absoluto de Loopoesía. La gente confesaba tener miedo, y ello acaecía por el sonido, las luces y la máscara de mi alter ego Jean Martin du Bruit. Con Neill nos lo pasábamos en grande. La mezcla en directo fue nutriéndose de nuevos elementos y hasta el Dj tigresco, con su nickname Anónimo toledano, se lanzó a jugar con armonías. Cuando yo decía lo de Yo soy Isabel la Católica él respondía con Yo soy George Harrison, lo que en medio del marasmo creaba un efecto que descolocaba a propios y a extraños y contribuía a la intencionalidad de pequeño universo particular del proyecto.


A finales de 2009 Loopoesía estaba más que consolidada en Barcelona. La primera bailarina emigró a Inglaterra y fichamos a Laura Fillola, quien durante año y medio se convirtió en un referente básico que revolucionó y dio más importancia de la que tenía a la danza en el proyecto. Laura es experta en improvisación y leyó desde que debutó la relación de los versos con la música. Puedo decir sin equivocarme que ella bailaba los poemas, algo ciertamente abstracto que ella hizo sólido. Asimismo en los últimos compases del mismo año resolví concebir una nueva suite anual, como si el proyecto fuera un grupo de música que sacara un nuevo Lp. Lo hice para no traicionar la motivación inicial. De haber seguido siempre con lo mismo hubiéramos caído en una inercia conformista absolutamente contraria a nuestra filosofía.




2010 fue de Los jugadores de ajedrez de Plaza Catalunya. Un día de lluvia paseaba por el centro de mi ciudad y observé que los habituales jugadores de ajedrez se habían desplazado a la puerta de un banco para no mojarse. De repente vi que esos hombres que quedaban para practicar su deporte favorito eran los agentes anónimos que movían los hilos de la ciudad. El ritornello del poemario fue Ellos lo saben todo, al que Neill le proporcionó impacto sonoro con un piano terrible y demoledor. Pom pom pom. Los poemas de la suite retrataban situaciones cotidianas a las que no solemos prestar atención, desde los pensamientos de los que esperan a su cita pasando por habitaciones de hotel, cementerios, bares cerrados tras la agitación de la noche, los modernos, los mercados y un círculo perfecto clausurado con el horario laboral de un hombre que deja a su mujer a primera hora de la mañana y retorna al hogar ansioso por hacer el amor.


Presentamos la propuesta en Madrid. A diferencia de nuestros primeros experimentos, pues Loopoesía siempre ha tenido la virtud de añadir variantes entre show y show si mejoraban lo anterior, queríamos ofrecer una mayor calma. Tras cada poema había una pausa de treinta segundos en la que desgranaba el sentido de los versos, pausa que también aliñaba con buenas dosis de crítica. La máscara atenuaba mis cuerdas vocales, desfigurando el tono de mis palabras. La estructura siguió siendo la misma, con un primer segmento del poemario, un interludio que me atreví a componer musicalmente y una segunda parte de traca donde continuábamos con algunos vicios adquiridos, inercia negativa de saber que ciertas cosas gustaban al público, desde la decapitación de la muñeca hasta el final seco que luego, por una súbita inspiración, se metamorfoseó en un mi ser erigido en peonza humana durante cuarenta segundos hasta que hacía la reverencia de agradecimiento.


A mediados de 2010 Neill abandonó el proyecto. Quedamos Laura y quien escribe. No nos sentíamos cómodos con la música y aprovechamos una buena oportunidad para renovarnos. El siete de noviembre el Papa Ratzinger visitaba Barcelona y planeamos un evento rupturista, único e irrepetible. Jean Martin du Bruit sería Pontífice por un día con una misa loopoética que celebraríamos el mismo domingo en que el Vicario de Cristo en la tierra consagraría el templo de la Sagrada Familia. El aire fresco nos dio alas, como si hubiéramos cambiado de casa, así, de golpe y porrazo. La estructura sufrió cambios fundamentales. El Papa entraba en el local, el Macondo del Guinardó, en una silla de ruedas, flanqueado por tres monjas. Luego procedía a su homilía, que alternaba una prédica y un poema grabado que completaba el discurso. Los versos eran bailados por Laura y Giuliana. En el interludio una orgía de santos imaginarios pobló el escenario hasta que irrumpió Rakel Delgado, que violaba al Papa sin pudor alguno. Una vez recuperado de tanto susto entoné la recta final alzando mi vaso de hostias, un orinal naranja en forma de elefantito que contenía gominolas. Nada de cuerpo de Cristo. Loopoesía es amor, santo y seña del proyecto. Congregamos a más de un centenar de personas en un barrio casi periférico a las siete de la tarde. El éxito fue tremendo y confirmaba las buenas sensaciones que teníamos desde octubre, cuando en el show normal nos desatamos entre los bailes de Laura, Lola Farigola en la platea, mis intervenciones vocales en el interludio y una serie de novedades que apuntaban hacia una nueva senda.

Sin embargo la misa fue el verdadero antes y después. Tomamos nota para 2011, desechamos una hipotética suite sobre el metro y enfocamos nuestra actividad a perfilar un espectáculo dedicado al Negro de Banyoles, bosquimano que penó durante siete décadas y media en la vitrina de un museo de Ciencias Naturales de Banyoles, como si fuera lo más normal del mundo tener a un hombre disecado para regocijo de autoridades, niños y otros bichos raros. Me documenté para la suite, quizá la más completa de la historia del proyecto, lo que también implicó, y fue muy importante, cambiar los objetos escénicos, preparar una proyección audiovisual muy potente, con 350 imágenes que encajaban con la evolución narrativa del espectáculo, quitarse la máscara para hablar sin tapujos de un tema tan serio, sepultar a Jean Martin du Bruit y componer una música mucho más elaborada que en las anteriores propuestas. Ahora, salvo en el baile, llevaba completamente las riendas y los resultados no tardaron en llegar. Ganamos prestancia, prestigio y sólo padecimos un descenso de público, en parte porque a muchos les costaba entender que no hacíamos lo mismo, no cuesta nada ir a Youtube y percibir la evolución, y porque la crisis en general ha generado un descenso de las audiencias. Con el negro topamos con un problema eminentemente catalán. Los grandes teatros no quieren apostar por la experimentación, aún menos si esta se vuelca con un tema que chirría en una época tan políticamente correcta. En cambio, y esto hay que remarcarlo, una multinacional del calibre de Fnac nos invitó a presentar en su sede de Callao la peripecia del negro. Triunfamos, alcanzamos un cénit absoluto.




Sé que al explicar así nuestro relato puede parecer que las dificultades han sido escasas. Hay que distinguir entre lo interno y lo externo. Lo primero ha crecido y sigue sin tener límites precisos porque ha aprendido que cada transformación es un paso adelante. Ir atrás es para los cangrejos, y en 2012 Loopoesía cobrará, es irremediable, un nuevo rostro. La temática versará sobre los inicios del siglo XX, combinando una charla entre Freud y Mahler y los supuestos crímenes de Enriqueta Martí. Habrá instrumentos anómalos en el escenario, proyecciones más complejas, música original de un servidor y un alternar entre voz registrada y recital en directo. Son esbozos que se precisarán a medida que los meses me desvelen incógnitas que sólo conocen mis neuronas. Por otro lado me gustaría que Loopoesía siguiera siendo una plataforma que propicia la eclosión de talentos y grupos jóvenes. A lo largo de nuestra actividad hemos organizado muchos eventos que dieron a poetas, músicos y performers un sitio donde exponer sus propuestas, y eso debe valorarse en su justa medida.





En lo segundo considero que hay varios factores de incomprensión. Es posible que el público no estuviera preparado. Muchos agradecen la valentía, otros, algo típico de este nauseabundo período histórico, muestran indiferencia y hasta desdén. No sé si es correcto emplear la palabra educación. A veces me da por reflexionar y compruebo, por mucho que sea algo carente de modestia, que no existe nada similar a Loopoesía en el panorama nacional, y eso genera reacciones encontradas, lo que no deja de tener mérito en un universo poético que con toda probabilidad se reduzca considerablemente en breve, pues es insostenible toda la constelación del último lustro, notoria en las redes por su autobombo que se diluye en las tablas.

Sólo queda contemplar el horizonte y dejar que una fina línea juzgue lo realizado. Entre tanta hamburguesa y refrito queda la tranquilidad de elaborar un mosaico que no se ciñe al ahora, de otro modo más que arte daríamos con nuestros huesos en la basura homologada que domina el cotarro. La ambición de acercar la poesía a la gente impulsa la idea, que no obstante va más allá, sin necesidad de manifiestos ni proclamas banales. El rumbo está marcado, queda dilucidar su destino.



Loopoesía es amor

domingo, 20 de noviembre de 2011

Nueva música para un recital dedicado a Las Nocheviejas del Patriarca



Estos días he estado preparando la música para un recital que daré el próximo viernes 25en la librería La marabunta de Madrid con motivo de la presentación de Grund Zine. Decidí musicar nuevamente las Nocheviejas del Patriarca, primera suite loopoética, para recitarlas con un método que alterne una voz en directo y otra grabada. Por eso en el audio que cuelgo con la entrada notaréis que hay partes donde sólo se oye música. En esos segmentos es donde recitaré a viva voce para encadenar mi verso con el grabado.

Las nocheviejas del patriarca es una suite que ya tiene cierto recorrido. La escribí en verano de 2008, pero sigue divirtiéndome y gustándome mucho, quizá por eso vuelva a ponerla en escena de otra manera muy diferente a la performance. También la podéis leer, prologada por Rebeca Yanke, en el e-book Loopoesía(s), editado por descrito Ediciones.













Loopoesia es amor

lunes, 14 de noviembre de 2011

Muchos cambios para Loopoesía 2012



2011 ha sido un año muy bueno. De febrero a Septiembre llevamos por muchos y variados escenarios nuestro show del Negro de Banyoles, que cumplió su función, sobre todo una vez Descrito ediciones publicó Loopooesía(s), libro que compila todas las suites poéticas que Jordi Corominas i Julián escribió para el proyecto entre 2008 y 2011.

Para 2012 Loopoesía sufrirá múltiples cambios. Cada año es una renovación, como si la idea necesitara mostrar un nuevo trabajo que muestre una evolución en relación a lo anterior, evolución que parte del verso y se expande hacia otras latitudes.

También importan las temáticas. A lo largo del curso barajé dos opciones para lo que vendrá. La primera, que me tienta pero es demasiado pedante, era un show sobre la charla que Freud y Mahler mantuvieron durante cuatro horas en Leyden. La segunda, en parte por otra locura que estoy preparando, trataba sobre la desmitificación del personaje de Enriqueta Martí. Pensándolo bien ambas, por afinidad cronológica, encajarían en una sola iniciativa, pero que lo piense ahora no significa que lo haga.

En 2012 seguirán proyecciones, objetos y músicas. Estas últimas jugarán de otra manera con el conjunto. Los sonidos que darán ritmo, junto a la poesía, al espectáculo serán casi propios y también,en ocasiones, se aliarán con el silencio.


Les mantendremos informados...



Loopoesía es amor



Foto: Juanma Vive

sábado, 15 de octubre de 2011

Publicación de Loopoesía(s) en Descrito Ediciones


Nos complace informarles del lanzamiento en formato ePub del poemario Loopoesía(s), de Jordi Corominas i Julián, noveno título de la colección Poesía de nuestra editorial, DESCRITO EDICIONES.

En la primavera de 2008 Jordi Corominas i Julián terminó Paseos simultáneos, suite de 136 poemas en los que intentó captar la totalidad de una jornada. La idea de engarzar fragmentos para que cobraran unidad es una parte importante de su obra, y las Loopoesía(s) de este volumen dan buena fe de ello. De lo extenso quiso pasar a lo concreto en piezas más cortas que en su esencia pudieran aunar experimentación formal y un cuerpo ideológico sólido.

La primera criatura nacida de este empeño fueron Las nocheviejas del Patriarca, delirante suite que prosigue el concepto de moverse con los versos hacia confines inexplorados. Más tarde Corominas decidió musicarla, y así nació su proyecto performático Loopoesía, que cada año se renueva con nuevas suites, como si el poeta fuera un grupo de música y sus creaciones una nueva colección de canciones. Loopoesía(s) engloba toda su labor de 2008 a 2011, del atrevimiento urbano de Los jugadores de ajedrez de plaza Catalunya a la feroz crítica que supone el poemario dedicado al Negro de Banyoles, símbolo de la ceguera y la hipocresía del mundo contemporáneo.

Cada una de las seis suites del volumen viene introducida por un poeta o narrador. Fernando Clemot prologa el conjunto a quien secundan con las introducciones a las suites Albert Lladó, Natalia Zarco, Laia López Manrique, Juan Vico, Álex Chico y Rebeca Yanke.

Loopoesía(s) es un libro arriesgado, el compendio de una apuesta anómala que rehuye lo efímero y desde la vanguardia quiere incitar a la reflexión y al inconformismo, un grito rebelde que dé a la poesía nuevos bríos en nuestro tiempo átono y dormido.


Loopoesía es amor

domingo, 18 de septiembre de 2011

Crónica del show loopoético en Rai-art, sábado 17 de septiembre de 2011


La verdad es que el show de ayer era especial por muchos motivos. Tras el verano es como si volviera a empezar el año, pero en tema de eventos septiembre aún vive bastante del aire libre. Lo divertido es que me moría por actuar en RAI, sitio desde su escondite es impresionante, tanto por instalaciones como por ubicación. Temimos que mucha gente se perdiera por una tontería del nomenclátor, aunque finalmente no fue así y el público, poco a poco, fue acudiendo. En 2011 la crisis se nota, y parece que la mayoría no está para pagar entradas, y es una lástima, porque cuando veamos todo este tinglado desde la distancia comprobaremos que raramente se ofrecen espectáculos tan variados por un precio tan regalado.


Lo de ayer era un tríptico muy potente. De siete a nueve de la tarde ayudé a Sonia Barba a montar su performance. Probamos luces junto a su técnico, hicimos el indio como dios manda, testamos el sonido y nos relajamos al ver que todo, en una sala estupenda, iba de maravilla, por lo que aprovechamos un reducto fumador para apurar el tiempo previo antes de salir al escenario. A las ocho y media llegaron los poetas: Alex Reig, Sonia Serrabao y Santi Tena ofrecieron un recital heterogéneo y bilingüe en el que empezamos a evidenciar el contraste entre la platea y el público en sentido lumínico, pues la iluminación centralizaba absolutamente el protagonismo para los que estaban arriba, mientras que el respetable era una mancha oscura, eso sí, siempre atento a los lances líricos, que, insisto, se saldaron de manera muy positiva. Si por algo estoy contento de montar estas cosas es por las oportunidades que ofrezco de dar a conocer gente que vale mucho la pena, y este sábado 17 confirmó esta tendencia, corroborándolo con Hipercandy de Sonia Barba, performance valiente, muy trabajada y que reúne todos los elementos para funcionar largo tiempo. Su puesta en escena es fantástica, y Sonia lo borda desde su guitarra, sus danzas, monólogos y camareros, que ya era hora que adquirieran protagonismo. Los treinta y cinco minutos de función pasaron volando, tanto que casi no tuve tiempo para transformarme en Jean Martin du Bruit, que en esta ocasión se sentía absolutamente solo y con mucha motivación.


Las cosas en principio no iban bien. Lola Farigola se fue de viaje y mi camisa amarilla estaba en el pueblo, por lo que opté por una camisa gris de cuello mao que me protegería del bochorno de Babilonia. La treta funcionó y la preparación fue viento en popa. Las dificultades eran enormes. Salir sin el soporte de la danza era un reto, porque las partes donde suenan los poemas grabados están concebidas para ser bailadas, y el previsible vacío sólo podía suplirse con un redoble de tambores en forma de sacrificio físico y mental.


Con ese panorama salté con el temor de fracasar. Lo que siguió fue todo lo contrario por cabezonería y concentración. Los discursos previos a los versos fueron los mejores que nunca hice a lo largo de mi trayectoria loopoética, fuertes, irónicos y con mucha versatilidad vocal. Supongo que salieron así de bien por esmero y voluntad de superar el muro del miedo, que relucía en especial cuando mi propia voz recitaba las efemérides del negro y servidor intentaba llenar el escenario con movimientos, guiños, muecas e interacción con todos los gadgets. Las proyecciones me ayudaron, la música fluyó para contar la historia y facilitar su plena comprensión. No hubo un momento álgido, tampoco hacía falta. Ejecuté cada parte de memoria y le añadí otros ingredientes para mejorarlas, muy consciente de los recursos, virtudes y defectos del espectáculo, demasiado lúcido como para no ver cómo la noche olía a un hasta pronto.
Ha sido un año muy intenso para Loopoesía. Los primeros meses los dedicamos a copar las salas alternativas para consolidar el proyecto hasta alcanzar un punto álgido en el Fnac de Madrid, donde realizamos una performance histórica, y no es que no tengamos abuela, simplemente fue así y la empatía cruzó muchos umbrales. Luego vino un lógico relax que ha seguido hasta la fecha. Quedan tres meses para 2012, pero quien escribe ya piensa en el futuro, que vendrá adornado por un nuevo show con otra temática, preparaos porque lo fliparéis, acompañada de otra escenografía que seguirá la senda del proyecto con matices para crecer, esperando dar el salto a teatros más importantes, lo que es una ardua tarea en Cataluña, donde por los temas elegidos se nos considera unos bichos raros que atentan casi contra lo primordial de la terra.

Señores, hablar del negro era necesario, porque aquí somos magníficos y lo que ustedes quieran, pero de autocrítica vamos escaso, y el asunto del hombre disecado es oprobio y vergüenza por no añadir más adjetivos a la lista. Las personas que han presenciado alguna de nuestras funciones han agradecido nuestro interés por difundir algo tan polémico mediante nuestra mezcla, que pretende acercar tanto la poesía como otras artes al espectador, y si con ello aportamos ideas y las usamos con propiedad podemos darnos por satisfechos.

Loopoesía es amor

viernes, 16 de septiembre de 2011

Sábado 17, 20h 30 minutos, Noche de poesía y performance en Rai-ART


Noche de recital y Performance en Rai-Art

Sábado 17 de septiembre, 20h 30 minutos

c/Carders 12 http://barcelona.callejero.net/carrer-dels-carders_numero-12.html
Contribucion a artistas y local: 3euros (hacerse socio)+2 euros (show)





Recital poético

con Alex Reig, Santi Tena y Sonia Serrabao

Hipercandy

de Sonia Barba

Loopoesía

de Jordi Corominas i Julián i Laura Fillola

Loopoesía nace a principios de 2009 con objetivos modestos que el afán de experimentación y de conjugar varias artes en el escenario ampliaron con el paso del tiempo. En un principio la idea base era musicar una suite poética de Jordi Corominas i Julián y trasladarla a las tablas. Neill Higgins se encargaba del aspecto musical y los poemas grabados sonaban mientras dos extraños personajes enmascarados actuaban en sus respectivos roles. Jean Martin du Bruit (Corominas) recitaba improvisando e interactuaba con el público mientras daba una fuerte carga surrealista a sus movimientos. El Anónimo toledano (Higgins) mezclaba la música en directo. Ambos componentes potenciaron paulatinamente su puesta en escena mediante proyecciones, elementos de atrezzo y posteriormente la inclusión de una bailarina, papel que actualmente corresponde a Laura Fillola, Lola Farigola en la platea.

http://loopoesia.blogspot.com/



HiperCandy es una narración de ráfaga poética, nocturna y urbana, empapada de humo de bares, sueños a medio romper y planes de fuga por las hipotéticas carreteras de la America mental, esa que uno imagina cuando tiene demasiado tiempo para pensar, demasiado poco dinero para huir y ha escuchado tantos discos de rock&roll que conoce más a William Reid que a su madre. Amparada por música de Suicide, Iggy Pop o Lee Robinson Machine y pleno de esa coña entre alterada e inocente que Sonia Barba domina tan bien.

Creado e interpretado por : Sonia Barba

Iluminación: Françesc Urriols

Escenografía: Victoria Gómez

Coreografía: Arantza Lopez Medina

Vestuario: F.I.E.R.A


Loopoesia es amor